July 29, 2021

“RESPIRA CON AGRADECIMIENTO”

Hoy compartimos el testimonio de la generaleña Liliana González Marín, que con la ayuda de Dios y del personal del Hospital Escalante Pradilla, logró vencer la etapa más crítica del Covid-19. #PZNoticias

“¿Qué si sentí miedo? SÍ, mucho miedo yo estaba bien en mi casa y me puse mal, de un pronto a otro me descompensé y mi respiración se deterioró me llegó a 89 y bajó hasta 82, supe que algo malo estaba pasando. Sentí terror y miedo de imaginar tener Covid-19… llamé a mi esposo y otros familiares, les dije chiquillos no estoy bien… Rafa, mi esposo, de inmediato me dijo ya voy por usted. Llegó nos alistamos y nos fuimos para el Hospital, me atendieron casi que de inmediato, la doctora me valoró, me envió placas de pulmones, exámenes… La Dra vio la placa y me dijo no puedo esperar el resultado del examen para mí usted si está con Covid-19, no tengo corazón para enviarla para su casa y en dos días estar internándola grave, usted no está bien sus pulmones están turbios, usted se queda. Mi mundo literalmente se me vino encima, pensaba en mis hijos que por la carrera ni un beso de despedida les había dado, mi corazón de aceleró me abracé con mi esposo y lloramos juntos con dolor que nos salía del alma los dos muy asustados, El me secaba las lágrimas y me decía tranquila Li todo va a estar bien, confiemos en Dios… Yo podía ver el dolor y miedo en su mirada. Nos despedimos fue horrible, doloroso esa despedida. El dolor en mis pulmones era bastante doloroso sentía como que me los arrancaban con un ancla hacia atrás. Me pusieron oxígeno y me sentí mejor sin embargo esa tos tan horrible invadió mi cuerpo me daban crisis por horas que me descompensaba y quedaba sin fuerzas, solo le pedía a Dios quitarme ese dolor. Y le pedía que protegiera a mis hijos de esa enfermedad. Casi no podía ni comer, perdí olfato, el sabor, no podía ni hablar, la garganta en carne viva de tanto toser, la lengua se me despegó de la boca, me dolía todo el cuerpo, la cabeza, solo Dios sabe como me sentía de mal. Yo me empoderé sabía que muchas personas, familiares, amigos y conocidos pedían a Dios por mi salud y recuperación. Dije Jesús en ti confío yo quiero salir de esto. Solo pensaba en mis hijos y mi esposo. El martes al caer la noche entró un sacerdote al Salón de Covid-19, el Padre Froilan, el oró en cada cama, cuando llegó a la mía oró y me impuso las manos y en esa oración sentí un frio inexplicable en mis pulmones sentí el poder del Espíritu Santo, ese frio me dio paz. Sentí y tenía la certeza que Dios iba a sanar mis pulmones. Me llevaron un aceite bendito de la Virgen, me lo unté con toda la Fe que se puedan imaginar. No perdía la Fe que Dios tenía el control de mi vida. La noche fue difícil con mucha tos toda la noche en la madrugada me hicieron placas de nuevo y los pulmones había empeorado, las oraciones continuaban. Los doctores veían y analizaban que hacer, me dijeron vamos a dar chance al desinflamatorio usted puede María Lilliana ( como me decía mi mamá) sabía que ella estaba conmigo. Miércoles no pasé bien, pruebas de oxígeno de nuevo y exámenes. El jueves probaron aire ambiente en la madrugada y no aguanté volvieron a colocar el oxígeno. La tos continuaba en la noche estuve un buen rato con aire ambiente agradecida con Dios por poder respirar… amanecer viernes suspendieron en su totalidad el oxígeno mis pulmones empezaron a funcionar correctamente. La crisis de tos era muy dolorosa a las 4:30pm lograron controlar el dolor del pulmón, la noche fue dolorosa por la tos pero podía respirar solita era una gran bendición. Amanecer sábado realizaron placas y los pulmones habían mejorado. Agradecida con todos los Enfermer@s por su cariño y profesionalismo. El doctor llegó y me dijo Maria Lilliana vas para tu casa a terminar de recuperarse. Feliz y ansiosa por ver a mis hijos, mi suegro y mi esposo que está infectado también. Llegar a casa y verlos, empezar a chinear a mi esposo que estaba bastante mal de la gastritis y tos, empezamos a mejorar juntos gracias a Dios. Gracias a tantas personas que estuvieron pendientes de nosotros, Dios los Bendiga y bendiga a cada una de sus familias. Agradecidos eternamente no podría mencionarlos a todos pero “GRACIAS POR ESTAR, EN NUESTRA VIDA” Dios los bendiga. Continuamos orando por tantos enfermos de Covid-19 que imploran a Dios poder respirar. Por todos los enfermos para que ganen la batalla. Gracias por cada mensaje que aunque no los podía leer de inmediato por mi situación de salud sabia que estaban orando por nosotros. Dios hizo un Milagro en mi…

“Por Darío Cordero